La intimidad

Pareja
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La pareja requiere intimidad. La intimidad es la forma que tiene la pareja de demostrar al mundo y a ella misma que existe un lazo muy especial que les mantiene unidos. Cuantas menos barreras, mayor intimidad. Y no me refiero únicamente a la intimidad sexual, sino también a la psicológica. Ábrete a tu pareja. No le ocultes ni tus esperanzas, ni tus sueños, ni tus deseos. Corréis el peligro de acabar convertidos en verdaderos extraños.

La intimidad total no tiene nada que ver con el sexo y normalmente se ejerce completamente vestido. No es nada complicado ni difícil de conseguir. Puede existir toda la vida y, sin embargo, existen pocos casos documentados.

La intimidad total es entregarse íntegramente a la pareja. La intimidad de la pareja se desvanece un poco cada vez que te ocultas detrás de una pantalla, sea del tipo que fuere. Es como construir paredes en lugar de puentes.

No creo que mostrar tu intimidad a la pareja pueda debilitarte como persona. Tu pareja no es cualquiera, sino tu esposa o tu marido, novio/a. Y si te quiere tanto como tú le quieres, compartir la intimidad fortalecerá tanto vuestro amor como vuestro noviazgo/matrimonio.

(Ruth Westheime, 2000)

  •  Dos requerimientos básicos para la evolución de la intimidad son el tiempo y la privacía, debido a que proporcionan la oportunidad del desarrollo de los cinco componentes primarios de aquélla.
  • Junto con el de provocar desarrollo, tales componentes son: la selección, la reciprocidad, la confiabilidad, la mutualidad y el gozo.

Selección y mutualidad:

El hecho de que ambos han hecho la misma selección convierte a este acto en mutuo. La selección debe ser mutua, ya que, si fuera unilateral, excluiría de manera obvia a la intimidad; y en una verdadera relación de intimidad, una persona no puede ser “más íntima” que la otra.

Confiabilidad y reciprociadad:

 A medida que dichas personas desarrollan su confiabilidad, se hace más manifiesto que se entienden de modo recíproco, sin tener que estar disculpándose ni defendiéndose de manera continua. Aquellos que viven en intimidad se dicen la verdad de modo recíproco y en su totalidad. Cada uno de ellos tiene la capacidad personal de olvidar, de cancelar los errores, lo cual, en una relación íntima, constituye un fondo al que se debe recurrir de manera periódica.

El gozo:

El gozo recíproco de dos personas “en una atmósfera de seguridad está basado en la mutualidad, la misma reciprocidad y la confiabilidad, cualquiera que sea la edad o el sexo de ambos individuos; esto es con seguridad lo que todos buscamos en las relaciones interhumanas; no obstante, no todos lo logran en el transcurso de sus vidas”. Si esta clase de intimidad se desarrolla y persiste con el correr de los años, ni los trastornos físicos graves, ni el envejecimiento, ni la belleza física ya evanescente, ni la reducción de la potencia sexual, y ni siquiera la infidelidad, destruirán esta relación. En la intimidad dos personas se dicen de modo constante una a la otra, sin palabras: “gozo contigo en su totalidad y te deleitas en mí y puedo y deseo y quiero expresar este gozo de tales y tales maneras” (Calderone, 1972).

La capacidad para reirse de las propias imperfecciones y de las de los demás, pero sin ridiculizar, debe existir en todo ser humano. Aquellos que encuentran difícil reírse con  frecuencia, a menudo se les dificulta perdonar.

Pero uno debe permitir que la intimidad se desarrolle de manera sutil; si aquella llega con demasiada intensidad, puede ser tan derrotadora como una actitud de distanciamiento y frialdad (Coutts, 1973).

Obstáculos a la intimidad

  •  Una barrera contra la intimidad es la ira. Esta es una emoción inaceptable, se nos ha dicho, y hacemos esfuerzos increíbles para suprimirla, negarla y disfrazarla. Pero estos esfuerzos sólo enmascaran la ira, la rezagan, y destruyen la intimidad. El medio más fructífero para deshacerse de la ira es, primero, aceptar que existe, y que uno es víctima de ella. Después, debe expresarse de manera directa a la persona que la originó o la desencadenó, aunque de modo aceptable, para que no genere otro conjunto de problemas (McCary, 1975, 1980). Los pleitos y discusiones constantes y los esfuerzos de uno o ambos miembros de una pareja por traer a colación viejas quejas y resentimientos, con frecuencia conducen al desgaste de la relación amorosa. En contraste, las palabras bien escogidas y los intentos de ambos miembros por reconocer los aspectos positivos de la relación,  por lo general conducen a una comunicación más eficaz y menos defensiva, y son mucho más efectivos que el abuso en el lenguaje y las amenazas de golpes. La puerta de la intimidad se abre con mayor facilidad una vez que se superan la hostilidad y el enojo agresivo, y que se restablece la comunicación (Mace, 1980).
  • Quizá la más formidable de todas las barreras contra la intimidad es el temor; de manera primordial el temor al rechazo. Al sincerarnos, tenemos la posible humillación al pensar que aparecemos como estúpidos, débiles, carentes de todo valor. A menudo nos imaginamos que somos unas criaturas inferiores, en un mundo casi poblado en su totalidad por personas talentosas de manera excepcional, inteligentes, importantes y hermosas. De manera curiosa, estamos cegados ante el hecho de que nuestros tan deseados semejantes   también están asustados, porque ellos también han sufrido el fracaso en sus relaciones

 Realizado por el equipo de FSH

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